Sobre el Worldschooling y la emoción como parte de la educación.

Como tal vez lo sabrán, soy una apasionada por los temas de educación. He trabajado en proyectos educativos desde diferentes ámbitos: público, privado, universitario e independiente. Soy una total convencida del poder absoluto de la educación para cambiar y mejorar nuestros países y nuestro mundo. Esto me ha llevado a investigar sobre diferentes espectros de lo que es considerado como educación.

Al leer sobre educación y como aprendemos como seres humanos, he encontrado en repetidas ocasiones el siguiente concepto: emoción!

Uno de los aspectos fundamentales para que aprendamos algo, para que nos eduquemos, es que nos emocione. Siempre he encontrado fascinante esa idea, porque implica que cada uno aprende de manera diferente. A todos nos emocionan aspectos diferentes de la vida. Hay quienes se erizan oyendo música clásica. Corazones que laten más rápido al ver una reacción química. Ojos animados que persiguen ecuaciones numéricas hasta dar con una respuesta. Manos eufóricas que escriben o pintan o construyen. En fin un sinnúmero de emociones listas para motivar y alimentar aprendizajes significativos.

Este concepto de la emoción como componente esencial de la educación, me ha llevado a su vez a investigar y considerar diferentes historias de aprendizaje. En esta búsqueda, me encontré con un libro que me ha hecho repensar muchas cosas de nuestros sistemas tradicionales de educación. El libro se llama El Elemento (escrito por Ken Robinson). Uno de los planteamientos que hacen en este libro, se me ha quedado grabado profundamente: nos plantean cambiar la pregunta de ¿Qué tan inteligente eres? por ¿Cómo eres inteligente?

Este planteamiento implica que todos somos inteligentes, sólo que de diferentes maneras y en nuestro ámbito personal y cultural de circunstancias e historias de vida específicas.

Bueno, toda esta reflexión va a que en medio de tantos cuestionamientos al sistema de educación escolarizado tradicional, han surgido nuevos modelos o tendencias, si así quieren llamarlos, y uno de los que me ha cautivado es el tema del Worldschooling.

Mi propia definición del Worldschooling: una metodología para aprender no sólo DEL mundo sino CON el mundo. No sólo leyendo sobre algo sino conociendolo y experimentandolo.

Esta tendencia ha empezado a tomar más fuerza, ahora con el boom de los trabajos remotos, y las posibilidades que cada vez se amplían para familias que deciden tener un estilo de vida más móvil o nómada. También es en cierta manera, considerada como una extensión del concepto de Unschooling, que implica no seguir un modelo de educación basado en un currículo sino que está guiado por los intereses del niño.

Claro, todo esto suena muy bonito así, escrito y con la imaginación volando al 100% , imaginandonos a nuestros hijos en el Partenón en Atenas, Grecia aprendiendo sobre el concepto de democracia o aprendiendo sobre los átomos al visitar el Gran Colisionador de Hadrones en la frontera franco-suiza. Pero ¿cómo funciona esto en la práctica? Pues me puse en la tarea de averiguar al respecto y aquí les traigo en pequeñas dosis lo que aprendí:

• No hay una sola manera de hacer Worldschooling. Es un modelo muy abierto que permite diferentes adaptaciones. Hay familias que lo adoptan como un estilo de vida al 100% y viajan todo el año. Hay familias que lo hacen de manera más lenta, planeando estadías más largas en diferentes lugares para realmente estar inmersos en una cultura. Hay familias que lo combinan con asistir a escuelas tradicionales mientras conocen un lugar y otras que combinan Unschooling con Worldschooling. Y hay familias que llevan estilos de vida tradicionales que aprovechan y planean vacaciones para iniciarse en esta metodología.


•Para sostener económicamente el estilo de vida de Worldschooling de forma permanente, es necesario un trabajo remoto y flexible. Los rangos de gastos dependen de la experiencia que se persigue. Hay familias que enseñan a sus hijos a ser mochileros y viajar sin tantas comodidades, pero con la riqueza de las experiencias. Hay familias cuyo proyecto de vida gira en torno a ahorrar e invertir, para cumplir con su meta de Worldschooling. En todo caso, el punto es que si se necesita dinero y además saber administrarlo o en su defecto un patrocinador. Y no crean, hay muchas familias recorriendo el mundo patrocinadas por alguna marca.


•Cada vez hay más recursos para estas familias. Desde grupos de apoyo e información en Facebook: Worldschoolers, hasta sitios web donde las familias ofrecen intercambios de vivienda por ciertas temporadas: World School House Swap , hasta emprendimientos que buscan hacer retiros de familias por el mundo en los que varias familias comparten una vivienda y los padres aportan sus conocimientos para enseñar.


•Especialmente con niños pequeños, puede ser, en palabras de mamás worldschoolers: «a wild ride» – «un viaje salvaje». Pero según ellas mismas, una experiencia que vale totalmente la pena. Cambia la manera en la que ves tu vida, tu hogar y tus creencias, te abre un horizonte de perspectivas diferentes y esa visión la tienen tus hijos desde pequeños.


•Entre los mayores desafíos están: 1- Poco tiempo personal porque la gran mayoría del tiempo esta lleno con actividades en familia y esto genera un desgaste o cansancio que hay que saber sobrellevar y compartir entre esposos. 2 – La inestabilidad y las barreras del lenguaje que pueden afectar la socialización de los niños, así como también en otros casos, la promueve, porque se acostumbran a hacer amigos con facilidad en cualquier parte. Aunque esto también depende de la personalidad de cada niño. 3- Los lazos con familia extendida, como abuelos, tías, primos.


•Aunque las familias Worldschoolers aceptan los desafíos que este estilo de vida presenta, la gran mayoría no cambiaría lo que han vivido al embarcarse en esta gran aventura.

En lo personal, la filosofía de experimentar y emocionarse al aprender realmente VIVIENDO el mundo junto con los hijos, me suena encantadora y me atrae con sus lucecitas de neón, prometiendome una experiencia única de vida. Sin embargo, al aterrizarlo y considerarlo como una realidad del día a día, suena al mismo tiempo muy desafiante, casi aterrador. Pero algo que no descarto del todo, tal vez lo adaptaría y haría que funcionará en el marco de nuestra propia dinámica y realidad familiar. Y ahora queda la última pregunta por hacer ¿ustedes se atreverían al Worldschooling?

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