Beneficios de criar hijos con buen sentido del humor.

Todavía recuerdo esa charla con mi papá, antes de casarme, cuando el enumeraba cualidades que a él le parecían importantes para buscar en un compañero de vida, en un esposo. Entre risas, me sorprendió cuando mencionó que era muy importante que tuviera buen sentido del humor.

Algunos 10 años más tarde, ratificó ese consejo que me dio mi papá. De los momentos en que más conectada y feliz me siento con mi pareja, es cuando, de repente, sin proponernoslo, nos encontramos riéndonos, disfrutando del humor que la vida nos brinda todos los días. Tal vez por situaciones inesperadas, recuerdos, comentarios o incluso sólo miradas cómplices.

Adicionalmente, he descubierto que uno de los sonidos que más alegran mi alma, es la risa sincera de mi hijo. Ir descubriendo la personalidad, el genio y el humor de nuestros hijos, es de los capítulos más interesantes de este libro infinito que es la crianza.

Por eso y porque en mi vida, atesoro a mis amigas que me hacen reír, me dediqué a leer sobre este tema y encontré algunos beneficios de alimentar el buen humor en nuestros hijos.

Ahora, vale aclarar que con los temas relacionados al buen humor, también viene la oportunidad de enseñar lo que NO es buen humor. De acuerdo con las dinámicas de cada familia, esos límites se irán definiendo.

Sin más preámbulos, estos son los beneficios más interesantes de promover el buen sentido del humor en nuestros hijos:

– Compartir momentos de risa entre padres e hijos, fortalece los vínculos familiares. Incluso antes de hablar, los bebés ya saben sonreír y reírse, y de quién han aprendido esto? Si, adivinaron, de sus papás. Es una forma de conversación que precede a las palabras y permanece a lo largo de nuestras vidas en familia.


– El buen humor puede ser una herramienta para ayudarnos a sobrellevar momentos de tensión o estrés. Bien manejado, nos puede ayudar a controlar nuestra ansiedad. Aprender a reírnos de nosotros mismos, es una manera de aprender a no ser jueces tan duros con nosotros mismos.


– El buen humor es una especie de evolución de nuestra risa infantil que gozamos tanto. Es una manera de no perder nuestro niño interior.


– Tener buen humor y poder compartirlo, requiere confianza en uno mismo y en el otro. Es una manera de generar vínculos afectivos y amistades sinceras, a la vez que alimentamos nuestro autoestima.


– Requiere cierta destreza intelectual e inteligencia emocional para identificar momentos y usar los gestos o palabras adecuadas para hacer reír a otros, y hacerlo apropiadamente requiere pensamiento creativo. Todas estas, habilidades blandas, consideradas valiosísimas hasta para ambientes laborales en el futuro.


– A largo plazo, un niño con buen sentido del humor podrá sobrellevar mejor las frustraciones y combatir sentimientos de depresión más fácilmente.


– La risa es contagiosa! Y aquí va un super descubrimiento adicional: La risa es contagiosa aún a través del tiempo! Es decir, ese momento de risa hace más de 10 años ( por ejemplo, cuando en mi familia nos quedamos encerrados en un vagón de un tren en Italia, mientras la policía hacía una inspección rutinaria y nos pedía nuestros pasaportes a través de la puerta trancada, y mis papás en su momento de frustración, reinventaron el idioma italiano, mientras los policías al otro lado se reían de nuestros pobres intentos), ese momento lo recuerdas hoy y vuelve y te contagia. Las buenas risas compartidas en familia, se convierten en anécdotas favoritas que pasan de generación en generación.

Así que, a reír en familia!
Abrazos y cosquillas!

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