Sobre la culpa y nuestra capacidad de transformación

 Hay un tema que como mamás evaluamos diariamente y es el tema de la culpa. Un día desafiante como mamá, puede hacerte dudar de ti misma y llenarte de alrededor de unas 10 o más culpas. Nos cuestionamos por qué no nos levantamos más temprano y preparamos un desayuno más saludable o para no tener que apurar tanto a nuestros hijos. Nos cuestionamos porque nos acostamos tarde y como eso está relacionado con toda una mañana de carreras, donde tuvimos que apresurar todas las rutinas y entonces hubo discusiones, y alegatos y pataletas y llanto. Nos cuestionamos si hemos sido muy duras en algunas respuestas o lo contrario, si somos muy permisivas a veces. Nos cuestionamos si es el método de educación correcta, el método de disciplina adecuado, la nutrición balanceada, el equilibrio entre actividades extracurriculares, el tiempo de tv, etc. Así pasan los días, cuestionandonos y sintiéndonos culpables porque no todos los días logramos ser la versión ideal de nosotras mismas como mamás, que siempre creímos que seríamos. 

Y aquí viene un descubrimiento que he hecho. Una de las maneras más fáciles de lidiar con esa culpa es excusandola. Muchas veces he usado la culpa como un escudo para decirme la siguiente excusa: ya ni modos, así soy, así son las cosas, esta es mi vida y mi realidad.
Cuando nos sentimos culpables por algo, tenemos dos opciones: 

1.Buscamos, dentro de esa situación que nos hizo sentir culpables argumentos que apoyen nuestras decisiones ya tomadas. Excusas que nos ayuden a darnos la razón y enraizarnos más en nuestra posición. Optamos por la comodidad y facilidad de no transformarnos.

2.Transformarnos! Buscar la raíz de ese sentimiento de culpa y usarlo como un motor, como un encendedor que nos catapulte hacia el cambio. Para esto, lo primero es asumir ese sentimiento de culpa no como algo totalmente negativo, sino como una oportunidad de asumir un nuevo reto, de cambiar algo en nuestros hábitos o en nuestra manera de ver las cosas que nos permita no tener que sentir nuevamente esa culpa.

Después de hacer ejercicio y después de un tiempito dedicado a arreglarme. una metáfora de todas las transformaciones de las que somos capaces.

Si no me quiero volver a sentir así, ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo cambiar? Es más,  nos enfrentamos a una pregunta que puede ser incluso más desafiante ¿Puedo en realidad cambiar? La respuesta es sí. Hay millones de ejemplos en el mundo. Millones de historias de personas que transforman sus vidas y esa es una creencia poderosa que como mamás nunca deberíamos perder: soy capaz de cambiar, soy capaz de transformarme y no porque mi versión anterior sea mala, sino porque puedo ser mejor. 

Con el proyecto creativo que para mi ha significado escribir este blog, he asumido diferentes retos de 30 días, he leído sobre crear hábitos y sobre como otras mamás en realidades muy diferentes a las mías viven y emprenden, he conocido nuevas tendencias que para mi eran impensables. Me he dado cuenta que la maternidad es un motor para transformarnos es nuestra mejor versión, si así lo decidimos.

Toda esta reflexión surgió a partir de una discusión en un foro de mamás sobre el uso de globos para decorar fiestas infantiles. Al leer, seguir y participar en la discusión, note este patrón que les he descrito: Algunas mamás, desde tal vez, un sentimiento de culpa por haber usado globos en el pasado o por sus preferencias y gustos reales, se enraizaban y buscaban más argumentos para apoyar su posición a favor de estas decoraciones y se aplaudían y se apoyaban entre ellas. Otras por el contrario, argumentaban y daban ideas de decoraciones más ecoamigables. Y aquí, para mi el punto no es sobre quien tenía la razón, sino sobre como el sentirnos culpables por comportamientos pasados, a veces nos puede llevar a excusarlos por orgullo. Prefiero buscar argumentos que me hagan sentir menos culpable, antes de siquiera considerar que es posible cambiar cómo estoy viendo y asumiendo las situaciones. 

La invitación es a empezar por transformar la culpa en una oportunidad de mejora. Transformar esa situación en una oportunidad y a la persona que tal vez nos hizo sentir culpables, en un profesor. ¿Qué me está enseñando esta persona que piensa diferente a mi? ¿Qué aporta su punto de vista a mi mundo y cómo lo transforma? 

Les deseo muchas transformaciones positivas. Qué emoción saber que todos los días son nuevas oportunidades para trabajar por esa mejor versión nuestra! 

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